La incapacidad de Villa para pagar por las municiones que desesperadamente necesitaba para la División del Norte ocasionó oportunidad para que agentes alemanes pudieran apoyar ambos lados de la guerra civil en México y así extenderla. Sommerfeld, el proveedor principal de armas a Pancho Villa en los EEUU y agente de inteligencia naval alemán, comenzó el primero de abril de 1915 a cumplir un contrato por 420.000 dólares enviando 12 millones de cartuchos de 7mm que había contratado por parte de Villa en febrero de 1915. El general mexicano había proveído paga y señal de 50.000 dólares. Solamente aparece en la cuenta de Lázaro de La Garza, quien llevaba control de todos los fondos de la cadena de provisiones de Villa, el depósito inicial por este pedido. Esto adelanta la pregunta, ¿Quién pagó por el balance de este contrato? Se produjo el pedido entero, se pagó, y se envió a Villa entre abril y agosto de 1915. El precio por mil cartuchos era sorprendentemente bajo a 35 dólares, mientras que la Remington y la Winchester cobraban 50 dólares por el mismo producto, y la Peters Cartridge Company entre 55 y 60 dólares.

  El cartucho Mauser ordinario de 7mm de 1915

El cartucho Mauser ordinario de 7mm de 1915

Sommerfeld concluyó otro contrato de armamentos el 14 de mayo de 1915, esta vez por 15 millones de cartuchos al mismo precio que su contrato anterior, 35 dólares por mil, valuado a 525.000 dólares (11 millones de dólares en valor actual). Hay varios aspectos sorprendentes del arreglo de Sommerfeld. Primero, el precio que Sommerfeld sacó por las municiones era, otra vez, por lo menos treinta por ciento menos que el valor de mercado. ¿Cómo se las arregló para sacar tan buena ganga? Segundo, maniobró ocupar la capacidad entera de la fábrica de Franklin W. Olin en Alton, Illinois durante el año 1915 con el segundo pedido. Sommerfeld ahora estaba enganchado por 945.000 dólares (20 millones de dólares en valor actual), mientras que las fortunas de Villa declinaban, y el dinero fíat villista rápidamente perdía valor. Mientras tanto, él manejaba estos enormes contratos como alemán durante un gran tinglado de espionaje. El agente alemán estaba dispuesto a ganarse dos por ciento en comisiones, 18.900 mil dólares si se cumpliesen ambos contratos (400.000 dólares en valor actual).

Pocos días después de haber cerrado el segundo contrato por los 15 millones de cartuchos, el 17 de mayo de 1915, le entregó el contrato a Lázaro De La Garza. De La Garza dispuso la paga y señal de 65.000 dólares, la cual fue a la Western Cartridge Company. El dinero vino del los tíos de Francisco Madero en Nueva York, seguramente ganancias de las ventas de bienes del sector que Villa controlaba en el norte de México, como lingotes, ganado, goma, o algodón. De La Garza también ingresó un deposito “en B[an]co St. Louis” en mayo por 30.000 dólares. Esta cantidad no aparece en la cuenta de Sommerfeld.

El cabeza del Concilio de Guerra Secreto, Heinrich F. Albert, retiró exactamente dicha cantidad de su cuenta en el St. Louis Union Bank. Desde luego, no solamente Albert, sino Sommerfeld también mantuvo cuentas en el St. Louis Union Bank, las cuales estaban unidas. Suponiendo que Sommerfeld pagó por ambos contratos, su cuenta en el St. Louis Union Bank mostraba trámites de más o menos 400.000 dólares, tal como su cuenta en el Mississippi Valley Trust. Solamente 145.000 dólares de los 945.000 dólares en total aparecieron en los registros de De La Garza. El gobierno francés compró a valor de 265.000 dólares. La facción carrancista se quedó con 150.000 dólares de municiones. La Western Cartridge Company devolvió 65.000 dólares. Restantes quedan 385.000 dólares, casi la misma suma de los tramites de la Mississippi Valley Trust de Sommerfeld y lo que el gobierno estadounidense alega haber procedido de Heinrich Albert (381.000 dólares). Los 385.000 dólares también coinciden con los fondos que se cree restaron en varias cuentas de Albert en Milwaukee, Cleveland, St. Louis, y Chicago.

Otra gran pregunta que también se avecina: ¿Por qué Franklin W. Olin le vendería municiones a Sommerfeld a treinta por ciento o más bajo el precio de mercado? Aún si Olin hubiera simpatizado con la causa alemana hasta el punto en que se hubieran negado a producir municiones para la Entente, hubiera podido exigir precio aumentado de las varias facciones mexicanas, inclusive las de Villa. Por cierto, las cuentas de De La Garza muestran pagos a la Peters Cartridge Company por las mismas municiones en mayo de 1915 al precio de 55 dólares por mil. La respuesta a este acertijo podría haberse revelado en la primavera de 1916 cuando, de la nada, y con poca fanfarria, F. W. Olin fundó una fábrica de casquillos de latón ubicada al lado de la Western Cartridge Company en Alton, Illinois.  

  La cuenta de Sommerfeld en la Mississippi Valley Trust Company muestra una suma de 381.000 dólares que fluye por ella entre abril y diciembre de 1915

La cuenta de Sommerfeld en la Mississippi Valley Trust Company muestra una suma de 381.000 dólares que fluye por ella entre abril y diciembre de 1915

Olin era hombre de negocios quien creía en la integración vertical. Fundó su negocio en 1892 cuando fundó la Equitable Powder Manufacturing Company. Los detonadores de la empresa sirvieron más que nada a la industria de carbón en el medio este. Amplió la producción para incluir municiones de armas pequeñas en 1898, cambiando el nombre a la Western Cartridge Company. También fundó un empresa que fabricaba blancos ese mismo año para servir mejor sus clientes de rifles para la caza y el deporte. La Western Cartridge Company había logrado forjarse un buen pedazo del mercado de municiones de los EEUU dominado por los grandes fabricantes de armas como la Winchester Rifle Company y la Remington tempranamente entre los trece y diecinueve. La fábrica prosperó desde el estallido de la revolución mexicana en 1910. El éxito resultó del hecho que la Western estaba dispuesta a producir cartuchos Mauser de 7mm que se gastaban en México. A través de Sommerfeld, La Western Cartridge Company les había vendido millones de cajas de municiones a Madero, Carranza, y a Villa en años transcurridos.

Al presidente Olin y a su hijo, John, les gustaba hacer negocio con Sommerfeld. Su influencia a través de los años anteriores había alisado el transporte de envíos cruzando la frontera internacional. Cuando el gobierno estadounidense impuso varios embargos, Sommerfeld llamó a sus amigos en altas posiciones, tales como Lindley Garrison, Secretario de Guerra, o William Jennings Bryan, Secretario de Estado, o Hugh Lenox Scott, General encargado de tropas de frontera y después Jefe de Estado Mayor del Presidente Wilson. Sommerfeld también tenía palabra. Estaba muy bien organizado, comprendía las especificaciones debidamente, tenía contactos de clientes y, lo más importante, siempre pagaba a tiempo.

El negociante sagaz le devoraba la impaciencia cuando Sommerfeld le pidió un presupuesto a Olin por los dos pedidos de municiones más grandes en la historia de la empresa. Un pedido de ese orden le permitiría a Olin instalar su propia moledora de latón para producir los estuches de cartuchos. Sin embargo, ¿de dónde adquirir las imprescindibles prensas para tal fabricación? He aquí donde aparecen Carl Heyden y la Bridgeport Projectile Company.  El Concilio Secreto de Guerra había firmado contratos en la primavera de 1915, dominando la capacidad entera de prensas hidráulicas en los Estados Unidos. ¿De dónde sacó Olin este equipo que le permitió abrir una moledora de latón en la primavera de 1916? La diferencia entre el precio de venta y el precio de mercado sobre veintisiete millones de cartuchos contratados por Sommerfeld salieron a  aproximadamente 405.000 dólares (8.5 millones de dólares en valor actual). Heyden hizo cuenta del precio de prensas hidráulicas que había pedido, la producción de las cuales se realizó: “417.550 dólares por prensas que se realizaron.” ¡Qué tremenda casualidad! Si resulta cierto, el gobierno alemán apoyó los planes de Olin para fundar una moledora de latón con el entendido que éste no produciría para la Entente; por consiguiente, los contratos con Sommerfeld resultaron a un precio bastante menos que el valor de mercado. La nueva fábrica le resultaría beneficiado a Olin. Salió de la guerra con tremenda fuerza financiera. En 1931 compró a la Winchester. Actualmente, la Olin Industries es una de las empresas más grandes en los Estados Unidos, en parte gracias a Franklin Olin y las conexiones de su buen amigo, Félix A. Sommerfeld.

Esta serie de blog trazará los acontecimientos que llevaron al ataque de Villa sobre Columbus, Nuevo México el 9 de marzo de 1916 en etapas semanales. El 12 de marzo, daré un discurso en Columbus para la ocasión de la Conmemoración Centenaria del saqueo y revelaré como le hicieron creer a Villa que atacar a los Estados Unidos sería buena idea. Si se impacienta y prefiere no esperar ocho meses para conocer los hechos tras Columbus, adquiera ahora Félix A. Sommerfeld and the Mexican Front in the Great War.  

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